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Consejos: Cómo preparar el año escolar en Canadá de tu hijo

Escrito por Laura Méndez | 19/08/20 8:30

Si has llegado aquí es porque has decidido brindar la oportunidad a tu hijo de cursar un año escolar en Canadá, y te aseguramos que será una de las mejores experiencias que vais a vivir. Ellos porque lo van a disfrutar como nunca y aprenderán sobre muchos aspectos de la vida que de otra forma sería imposible. Y vosotros, porque seréis testigos de su crecimiento personal al tiempo que pasan uno de los mejores años de sus vidas.

A pesar de ello, surgen muchas dudas durante la preparación del viaje. Son muchas las cosas en las que pensar, muchos sentimientos y emociones que gestionar y muchas situaciones que, como padres, os vais a encontrar y que a veces, pueden crear incertidumbre.

Y aunque sabemos que nadie mejor que vosotros va a saber cómo gestionar los asuntos con vuestros hijos, nosotros estamos aquí para ayudaros durante todo este estimulante proceso y facilitaros todo aquello que necesitéis. Por ello, hoy os traemos algunos consejos interesantes para aplicar con vuestros hijos antes y durante su año escolar en Canadá, para que así tengan una experiencia genial y completa. ¡Toma nota!

Preparar la documentación

Los padres, como adultos y tutores legales del estudiante, seréis los encargados de gestionar la documentación que vuestra hija o hijo vaya a necesitar durante el viaje. Preparar toda la documentación a veces puede resultar un proceso algo tedioso, ya que un viaje de tal magnitud implica bastante papeleo y burocracia. Pero poco a poco, todo va a salir, con tiempo y paciencia que, como dicen…¡es la madre de la ciencia! Nuestro consejo es que, durante este proceso, involucréis a vuestros hijos de alguna manera. Es importante que sean conscientes del trabajo que hay detrás de su aventura, que vean que quien algo quiere, algo le cuesta, que entiendan que no todo es un camino de rosas, si no que va a ser un camino para disfrutar en el que también se pueden encontrar alguna piedra que deberán sortear.

Además, al fin y al cabo, son ellos los que van a viajar, deberán saber qué documentos llevan encima y dónde está cada papel, por si tienen que presentar la documentación en algún momento del viaje. Por ello, lo ideal sería que, antes del viaje, hicierais juntos una carpeta con toda la documentación (autorizaciones de viaje, LOA, custodias, cartas de visado, etc.) y que, a medida que vayáis guardando, les expliquéis en qué consiste cada uno de ellos.

Alba y Andrea preparadas con su carpeta de documentación en el aeropuerto, ex-alumnas.

Prepáralos para que sean autónomos

Muy relacionado con lo anterior, es entender que allí no os van a tener presentes para que les gestionéis los asuntos cotidianos que, como madres y padres, estáis acostumbrados a resolver diariamente. Deberán aprender a ser autónomos y a gestionar sus asuntos diarios. Allí tendrán su familia de acogida, quien cuidará de ellos, pero en Canadá, los jóvenes adoptan un papel mucho más autónomo desde bien pequeños. Es muy probable que una vez en Canadá deban prepararse  el pack lunch la mayoría de días para comer en el instituto, poner ellos mismos la lavadora cuando quieran lavarse su ropa, ayudar a limpiar en casa y, por supuesto, tener limpia y recogida su habitación, norma muy habitual y de obligado cumplimiento en todos los hogares canadienses.

Así que nuestro segundo consejo es que, antes del viaje, enseñéis a vuestros hijos e hijas a poner lavadoras, si todavía no saben, a concienciarlos sobre el mantenimiento y la limpieza del hogar, a darles ideas de recetas para las comidas diarias y enseñarles a prepararlas. No solo crearéis un vínculo divertido con ellos, también les ayudaréis a que pierdan la vergüenza cuando tengan que hacerlo allí.

Hablar sobre el presupuesto

Otro de los asuntos que os recomendamos que tratéis con vuestras hijas e hijos antes del viaje es el tema del presupuesto, el dinero que podéis darle para los gastos que pueda tener durante el viaje. El programa ya incluye prácticamente todo lo básico y esencial que van a necesitar una vez allí: el curso, la familia y las comidas. Por lo tanto, no es necesario que el presupuesto que ellos tengan allí sea muy elevado. Sí es verdad que una vez allí pueden surgir otros gastos: actividades extras que el estudiante haga, excursiones que se organicen desde el distrito escolar y no estén incluidas en el precio, cenas con amigos, u otras cosas que el estudiante decida comprar.

Muchos padres nos preguntan por la cantidad de pocket money que podrá necesitar su hijo durante su estancia, pero la verdad es que no existe una cantidad exacta que sea la correcta, todo dependerá de las actividades y demás cosas que decida hacer y comprar. Sin embargo, os recomendamos que aprovechéis este momento para hablar con vuestros hijos sobre el dinero y los gastos.

Podéis aprovechar para gestionar y acordar conjuntamente un presupuesto general para el viaje, el cual podéis desglosar en distintas partidas. También se deberá dejar una cantidad para emergencias, que deberá saber que es un dinero que solo se debe tocar en caso de necesitarlo con urgencia. Luego acordar una cantidad semanal, por ejemplo, una cantidad que si no se gasta la puede ir guardando por si en algún momento decide comprar algo que queda fuera de los gastos acordados en el presupuesto.

Este tema sigue estando dentro del sentimiento de autonomía que deben asumir vuestros hijos e hijas antes de viajar. Seguro que una vez allí lo van a experimentar, y siempre recomendamos que empiecen a acostumbrarse antes. Hacerles asumir ciertas responsabilidades como la gestión de su dinero, les hará crecer poco a poco y convertirse en jóvenes mejor preparados para asumir las responsabilidades de la vida adulta.

Ignacio en Niagara Falls, ex-estudiante

Los primeros días

Entre los nervios y las ganas de llegar, empezar y conocer, los primeros 3 - 5 días van a ser muy intensos, se van a encontrar en un estado como de “luna de miel”, en el que van a estar maravillados por todo lo que vean. Pero esos días dan paso a otros donde van a sentirse algo abrumados y nostálgicos. Tendrán mucha información distinta a la que están acostumbrados y a la que deben adaptarse, tratarán con las personas que les rodean siempre en inglés, un idioma que no es el suyo nativo, con gente que todavía no es del todo conocida. Es posible que les cueste un poco adaptarse a su nueva situación.

Si esto pasa, es normal que como padres os preocupéis y sintáis que desde lejos no podéis ayudar y se os traspase esa frustración también a vosotros. Pero sí podéis ayudar, y además tenéis un papel importante. Y es que vuestro hijo o hija confía más en vosotros que en cualquier otra persona, es por eso que deberéis hacerle entender, siempre desde el positivismo, que es una situación normal. Todo el mundo necesita un tiempo para adaptarse a los nuevos retos. Las dificultades son una oportunidad de superación personal. También debe saber que en Canadá dispondrá de personal que lo ayudará en el proceso, como los student ambassadors en algunos distritos escolares, los coordinadores de curso o con la familia, que será su mayor soporte durante su estancia.

Contacto sí, pero con moderación

Con relación al tema pasado, es normal que mantengáis contacto con ellos y que queráis saber cómo están, sobre todo al principio del viaje. Pero tampoco será buena idea mantener un contacto muy frecuente, ya que es probable que se intensifique su sentimiento de nostalgia. Además, una vez en Canadá, llevarán una vida repleta de actividades y clases durante toda la semana, estarán ocupados y cuanto menos tiempo pasen con el teléfono más tiempo pasarán disfrutando de todo lo que tienen allí. Por eso os aconsejamos que acordéis una hora de contacto, una frecuencia de algunos días a la semana a una hora que puedan combinar sin problemas de horario.

June con sus amig@s internacionales, ex-estudiante

Preocuparse es una condición de ser padre. Es normal y más cuando tienes a tu hij@ tan lejos. Pero debes confiar en su poder de responsabilidad y toma de decisiones, porque va a ser su experiencia, la que van a vivir en la distancia y la que van a disfrutar, pero también aceptando las consecuencias de todo lo que pase.

A la vuelta, aterrizarán vuestros hijos, pero se habrán convertido en personas distintas, jóvenes más maduros con una mayor capacidad de decisión. Os sentiréis orgullosos de ellos y de haber tomado la decisión de estudiar un año escolar en Canadá. Y por supuesto, van a echar de menos el hogar, sobre todo al principio, donde el cambio va a ser muy drástico, pero os aseguramos que al final del curso escolar…¡no querrán volver!